
Emoción, tensión, fricción, resultado incierto hasta el último instante. El superclásico tuvo muchos de los condimentos que lo suelen caracterizarlo, aunque, esta vez, el fútbol escaseó, en la Bombonera. Por méritos y deficiencias propias, Boca y River igualaron 1 a 1, en un partido parejo, en el que los xenizes se pusieron en ventaja, a los 14 del complemento, por intermedio de Martín Palermo. Nueve minutos después, Marcelo Gallardo empató, de tiro libre.
Boca se mostró más peligroso durante la mayor parte del encuentro, pero, desde que igualaron, los millonarios pudieron llevarse la victoria, especialmente por una chance inmejorable que tuvo Falcao, en el epílogo. Al fin de cuentas, la igualdad resultó un justo reparto en un partido deslucido.
Con el punto, River llegó a los 16 puntos y quedó a seis del líder, Vélez. Boca, prácticamente al margen de la lucha por el torneo Clausura, suma 12.
Las incógnitas se mantuvieron hasta el último instante. Pasado el mediodía, se confirmó que Juan Román Riquelme se perdía el clásico al tiempo que, en el vestuario visitante, se confirmaba a Falcao como titular. La expectativa de siempre caracterizó a la previa.
El primer tiempo fue disputado, con emoción, pero no por el buen juego, ni por la abundancia de situaciones de riesgo. Boca jugó algo mejor que River, pero le faltó contundencia y claridad en el área para convertir. Los millonarios empezaron controlando el balón, aunque, con el correr de los minutos, el equipo de Gorosito estuvo cada vez más retrasado por un cuadro xeneize desordenado, pero con hombres desequilibrantes como Palacio o Gaitán.
La fricción y la fuerza dominaron el juego. Se notaba la ausencia de Riquelme en Boca, que no tenía un hombre que manejara los ataques, función en la que se alternaban Gaitán y Chávez. River se mostró con mayor orden el medio con el doble cinco conformado por Ahumada y Domingo, que se complicó con algunas malas entregas. En el medio. Gallardo y Bou, que se alternaban de punta, completaban la línea de cuatro, que abasteció poco a Falcao y Fabbiani.
La primera acción de riesgo fue para los de Núñez. A los 2 minutos, Gallardo ejecutó un tiro libre desde la derecha, que peinó Fabbiani y nadie llegó a empujarla por el segundo palo. En la siguiente acción, lo tuvo Boca, con quizá la situación más clara de todo el primer tiempo. Gaitán se fue mano a mano abierto por la izquierda y Vega tapó el remate cruzado.
Gallardo tenía algunas libertades por la izquierda. Un centro del Muñeco fue justo a la cabeza de Fabbiani, cuyo cabezazo fue a las manos de un poco exigido Abbondanzieri. Los desbordes de Palacio comenzaban a inquietar a los millonarios, así como la presencia de Palermo, muy estático en la etapa inicial.
Aquellas primeras llegadas del comienzo ya no se concretaban. Boca era un tumulto de esfuerzos en cada avance, mientras que River ya ni pisaba el área contraria. A los 34, un remate de Battaglia, de afuera del área, se desvió en Villagra y casi termina en gol. Luego, un tiro libre en ataque mal ejecutado por Gallardo finalizó con una contra casi letal. Gaitán se escapó en velocidad por la izquierda, envió el centro, Palacio cabeceó y el balón fue a las manos de Vega. El primer tiempo concluía, con Boca más cerca, en un superclásico de flojo nivel.
En el inicio del complemento, no variaron las postales del primer tiempo. La fricción siguió siendo el común denominador, aunque Boca lucía mucho más peligroso que River. Las aproximaciones xeneizes empezaban a generar preocupación en el fondo millonario. Hasta que, a los 14, llegó el primer grito de la tarde. Palacio escapó por la derecha y buscó a Palermo, quien, desde afuera del área, se acomodó y, con un potente remate, levantó a la multitud. La pelota se clavó contra el palo derecho de Vega. La Bombonera explotó.
River acusó el golpe y le costó, y mucho, en los primeros minutos que siguieron al tanto xeneize. Palacio pudo anotar el segundo, tras una buena acción. Acto seguido, Gorosito hizo el primer cambio: Buonanotte por Bou. Rápidamente, el segundo: Rosales por Fabbiani. Los millonarios iban por el empate y, en poco tiempo, lo lograron. Buonanotte encaró hacia adentro y Battaglia lo derribó. A los 23, tiro libre para River desde una buena posición. Gallardo se acomodó, tomó carrera y, con derecha, dejó el balón en el palo derecho de Abbondanzieri: 1 a 1.
Tras la igualdad, el que movió el banco fue Ischia. A los 28, dispuso dos cambios. Mouche y Gracián por Palacio y Gaitán. Ahora, la pelota era de River, que buscaba con desbordes por derecha del ingresado Rosales. El superclásico entraba en su tramo final y los millonarios tuvieron una chance de oro para convertir el segundo. Buonanotte le puso un pase milimétrico a Falcao. El colombiano se fue mano a mano con Abbonadanzieri, pero se apuró y definió afuera.
La tensión se apoderó del público en los cinco minutos finales. River lucía más claro, pero el empuje de Boca en cada centro causaba peligro. Ya no hubo más acción. Boca y River, iguales.